De gira por la China

Autor: Matias Imaña - Mil Artistas

De gira por la China.

Como representante de un extraordinario espectáculo de flamenco fusión, acompañé al grupo por una minigira que gestioné por el norte de la China.

Recien llegado y durante la cena de presentación del show, que se hizo en un salón del hotel donde nos alojábamos, entablé relación en inglés
con una periodista, locutora de radio en una emisora de la zona.

Ambos teníamos gran curiosidad por conocer cosas, cada uno del pais del otro, de manera que, cuando mi función en la presentación acabó,
fuimos a uno de los bares del hotel para tomar algo y seguir charlando.

Tras largo rato de amena e interesantisima conversación, le dije que pidiera la cuenta, la cual, naturalmente, quería pagar yo. Hasta entonces no
había necesitado moneda local para nada, de manera que fui a a la recepción, que estaba a escasos 4 o 5 metros de la mesa que ocupábamos y
realicé el primer cambio de moneda que hice desde que llegué.

En unos minutos me cambiaron un billete de 50 Euros en la correspondiente moneda local. Volví a la mesa y le mostré a mi acompañante los billetes
que me acababan de dar, ella cogió los que le pareció y los puso en el platillo donde estaba la cuenta. Luego, creo que, como ocurriría en cualquier bar del planeta,
un camarero cogió el platillo con los billetes y se fué.
Nosotros seguíamos charlando, haciendo planes para otro día, cuando vino un empleado, que parecía tener un cargo de responsabilidad y se dirigió a mí, no se si en chino
o en que idioma, pero yo no me enteré de nada de lo que dijo, el caso es que mi anfitriona le contestó y estuvieron hablando un rato. El empleado sostenía unos billetes en la mano que mostraba de forma bastante vehemente y no paraba de mirarme.
¿What happens? le pregunté.
Dice que le has dado billetes falsos.
¿¿Queee!!?? exclamé.
Me quedé patidifuso.

Tengo que decir que aquella chica valía mucho. Era espabilada, muy decidida, y se desenvolvía de maravilla, como me demostró en diferentes ocasiones en las veces que nos vimos.
Total que yo poca iniciativa podía tener en ese momento, asi que me dejé llevar por ella, dí las explicaciones que me pidieron, mostré los billetes que tenía, el pasaporte, en fin...
Finalmente aquel hombre se fué y poco despues vino un camarero que dejó encima de la mesa otro platillo con unas monedas de la vuelta.

Durante mi estancia alli cambié moneda varias veces más, sin problema.